martes, 28 de octubre de 2008

El alcoholismo es una uso con características de adicciones a las bebidas alcoholicas. Su causa principal es la adicción provocada por la influencia psicosocial en el ambiente social en el que vive la persona. Se caracteriza por la constante necesidad de ingerir sustancias alcohólicas, así como por la pérdida del autocontrol, dependencia física y indrome de abstinencia.

El alcoholismo supone un serio riesgo para la salud que a menudo conduce a la muerte como consecuencia de afecciones de tipohepatica como lacirrocis hepatica, hemorragias internas, intoxicación alcohólica, accidentes o suicidio.

El alcoholismo no está fijado por la cantidad ingerida en un periodo determinado: personas afectadas por esta enfermedad pueden seguir patrones muy diferentes de comportamiento, existiendo tanto alcohólicos que consumen a diario, como alcohólicos que beben semanalmente, mensualmente, o sin una periodicidad fija. Si bien el proceso degenerativo tiende a acortar los plazos entre cada ingesta.

El consumo excesivo y prolongado de esta sustancia va obligando al organismo a requerir cantidades crecientes para sentir los mismos efectos, a esto se le llama "tolerancia aumentada" y desencadena un mecanismo adaptativo del cuerpo hasta que llega a un límite en el que se invierte la supuesta resistencia y entonces “asimila menos”, por eso tolerar más alcohol es en sí un riesgo de alcoholización.

Las defunciones por accidentes relacionados con el alcohol (choques, atropellamientos y suicidios) ocupan los primeros lugares entre las causas de muerte en muchos países.

Las adicciones pueden ser de varios tipos: a sustancias psicotrópicas (como la nicotina y la cocaina) o también a comportamientos específicos (como los juegos de azar; videojuegos, etc); La sensación de bienestar o placer que produce el consumo de algunas sustancias es provocada por transformaciones bioquímicas en el cerebro, de tal manera que la ausencia de consumo provoca el efecto contrario: malestar generado por la carencia de químicos que alivien la tensión. El placer que provoca la sustancia al adicto es poco duradero y según transcurre el tiempo, el placer es menor. Esta insensibilización progresiva se denomina tolerancia. Si las drogas se usan como un escape de problemas que no se saben resolver, la probabilidad de adicción es mucho más alta que si es por motivos lúdicos. Aunque siempre hay, en mayor o menor medida, algún tipo de riesgo.
¿Qué es la marihuana?

Se llama marihuana (porro, faso, etc) al preparado elaborado a partir de las flores, hojas y tallos pequeños provenientes de la planta Cannabis Sativa.

En el cannabis están presentes unos sesenta compuestos químicos con efectos psicoactivos (es decir, con capacidad para alterar el funcionamiento normal de nuestras neuronas). Se los conoce como cannabinoides. El principal de estos compuestos es el THC (delta- 9- tetrahidrocannabinol), al cual se le atribuyen la mayor parte de los efectos que produce la sustancia.

El hachís (también llamado “chocolate”) es una pasta formada por las secreciones resinosas de THC que se almacenan en las flores de la planta hembra. Contiene por lo general concentraciones mucho más altas de THC y por eso el efecto suele ser más potente que el de la marihuana.

El THC es soluble en grasa, por lo que tiende a acumularse en los tejidos adiposos del organismo (fundamentalmente en el cerebro). Tiene una vida media de aproximadamente siete días, lo cual significa que una semana después de que la consumís, tu organismo no ha conseguido eliminar más que un 50 % de la sustancia.

La marihuana ha sido clasificada de diversas maneras. En la actualidad, se la tiende a considerar como una droga depresora del Sistema Nervioso Central, ya que sus efectos son, en cierta medida, similares a los del alcohol. Sin embargo, sus efectos específicos modificadores de la percepción han hecho que algunos autores la incluyan en la categoría de alucinógenos menores.

Cuando hablamos de que la marihuana modifica la percepción hacemos referencia a esos efectos que quizás conozcas, como por ejemplo, percibir los colores como más intensos, percibir los sonidos de forma diferente, o percibir por ejemplo, que el tiempo pasa más lento.

¿Cómo se consume?

La marihuana y el hachís pueden ser consumidos por vía oral (ingestión) o bien fumados.

También pueden ser utilizados como ingredientes para la preparación de tortas, galletitas y otras comidas.

¿Cuáles son los efectos?

Los efectos de la marihuana , del hachís (y de todas las drogas, tanto legales como ilegales) dependen de la interrelación de diferentes factores :

  • las características de la sustancia y la forma en que la consumas
  • tus características personales: personalidad, peso, edad, estado de salud y de ánimo, así como tu experiencia pasada como consumidor de la droga en cuestión
  • las circunstancias en las cuales consumís la droga: (compañía, lugar, legalidad)

Podés encontrar mayor información en el “Modelo Interactivo”

Básicamente la marihuana produce los siguientes efectos:

En el plano fisiológico: aumento del apetito, sequedad de boca, enrojecimiento de la conjuntiva de los ojos, brillantez de la córnea, taquicardia, sudoración, analgesia moderada, somnolencia, y dificultades en la coordinación motora.

En el plano psicológico: sensación de euforia, relajación, desinhibición, cambios sensoriales y perceptivos, pérdida de concentración y disminución de la coordinación. En altas dosis puede provocar alucinaciones (este es el efecto que hace que algunos autores consideren a la marihuana como un alucinógeno menor).

Cuando se consume fumada, el humo es rápidamente absorbido por los pulmones y llega al cerebro en un corto período de tiempo, por lo cual sus efectos comienzan a notarse a los pocos minutos de su consumo, alcanzando su pico máximo al cabo de unos treinta minutos y prolongándose por dos o tres horas.

Cuando es ingerida por vía oral, los efectos demoran más en aparecer y pueden llegar a durar entre tres y cuatro horas.

En cuanto a su potencial adictivo, es decir, en cuanto a su capacidad para generar dependencia, el cannabis no parece dar lugar a dependencia física, aunque se ha descrito cierta reacción de abstinencia en usuarios crónicos al interrumpir su consumo, caracterizada por ansiedad, irritabilidad, pérdida de apetito, temblores e insomnio.

Por otra parte, puede conducir a cierta dependencia psicológica, entendiendo por tal la dificultad para experimentar determinadas sensaciones y hacer frente a ciertas exigencias cotidianas si no se está bajo los efectos de la sustancia.

¿Qué riesgos puede tener el consumo de marihuana y hachís?

Los principales riesgos del cannabis están asociados a los efectos perjudiciales que podría llegar a generar en el sistema respiratorio cuando es fumada. El humo de la marihuana puede llegar a producir bronquitis crónica, enfisema pulmonar y cáncer de pulmón.

Debemos de tener en cuenta además que para experimentar al máximo los efectos de esta sustancia los consumidores inhalan profundamente el humo, lo retienen al máximo en los pulmones y no usan filtro. Por otra parte, el consumo asociado de tabaco puede incrementar las probabilidades de que se de alguna disfunción de este tipo en el sistema respiratorio.

En cuanto al sistema circulatorio, el consumo de cannabis provoca de manera casi inmediata taquicardia, por lo cual las personas que padecen insuficiencia cardíaca o hipertensión (presión arterial alta) podrían ver empeorados sus síntomas.

Por otra parte, la acumulación de THC en el cerebro puede provocar alguno de estos efectos:

  • Puede entorpecer la memoria, sobre todo, la memoria a corto plazo, lo cual dificulta la retención de los sucesos que se han vivido bajo los efectos de la sustancia.
  • Puede alterar la capacidad de concentración

En caso de ser consumida con alcohol, esta combinación puede dar lugar a lipotimias (mareos o desmayos) como consecuencia de la acción vasodilatadora del alcohol y el aumento en el consumo cerebral de oxígeno que provoca el THC. El cerebro necesita más oxígeno de lo habitual y dispone de una cantidad menor del mismo.

Podría además generar ciertos problemas psiquiátricos en aquellos usuarios crónicos con una condición esquizofrénica pre-existente.

Si sos mujer y estás embarazada ...

Hay algunas discrepancias acerca de los efectos que fumar marihuana puede causarte y causarle a tu bebé durante el embarazo. Estas discrepancias se dan porque a menudo, las mujeres embarazadas que fuman marihuana, usan también otras drogas como tabaco y alcohol. De esta forma resulta difícil identificar con exactitud qué es lo que causa la marihuana y qué es lo que causan las otras drogas, los efectos se mezclan y resulta difícil distinguir cuáles son provocados por una sustancia y cuáles por otra.

A pesar de que no se sabe con exactitud qué efectos puede causar el fumar marihuana a tu bebé, lo que sí sabemos es que si fumás marihuana durante el embarazo:

  • Tu bebé podría tener menos oxígeno que el que necesita para desarrollarse
  • Podrías tener un parto prematuro
  • El fumar marihuana con regularidad podría impedir que te des cuenta de que estás embarazada, porque puede ocultar algunos signos de embarazo como las náuseas. Y si no te das cuenta de que estás embarazada y seguís fumando, hay más posibilidades de que tu bebé salga perjudicado.

Ahora bien, si vos no fumás pero te fuman al lado, al igual que con el cigarrillo, el humo de la marihuana puede afectarte y afectar a tu bebé, por lo que es mejor que te mantengas alejada de la corriente de humo cuando hay alguien fumando.

Sugerencias para reducir los riesgos y daños asociados al consumo de marihuana y de hachís

Si decidiste consumir marihuana o hachís tené en cuenta lo siguiente:

  • Tratá de conseguirla con alguien de tu confianza para asegurarte de que lo que te venden es de buena calidad. Para detectar posibles adulteraciones o “cortes”, hacé la “prueba de la boquilla”. Probá siempre la primera pitada de marihuana con una boquilla para reducir nicotina y alquitrán de los cigarrillos. Si se vuelve negra enseguida es porque contiene goma arábica u otras porquerías. Tirala sin pensarlo más.
  • Las primeras veces (si nunca fumaste o estás experimentando con una sustancia que no conocés), fumá en compañía de alguien de tu confianza. Quizás esto te ayude a sentirte más seguro. No fumes estando solo si no sabés cómo te va a “pegar”.
  • El ambiente adecuado para consumir marihuana es una ambiente donde puedas estar tranquilo y relajado, sin estímulos estridentes como ruidos o aglomeraciones de gente.
  • No consumas marihuana si estás desanimado, de mal humor o poco predispuesto, podría "pegarte mal" y generarte efectos desagradables.
  • Es preferible que no mezcles marihuana con alcohol porque podría generarte vómitos. Además, podría generarte una lipotimia (mareo o desmayo) al combinarse el efecto vasodilatador del alcohol y el aumento del consumo cerebral de oxígeno que produce la marihuana. La necesidad de más oxígeno cerebral y una menor disponibilidad del mismo pueden conducir a la lipotimia.
  • Si notás ansiedad o paranoia cuando fumás, dejá de fumar y relajate. La ansiedad, el desánimo, la paranoia se presentan en ocasiones como reacciones negativas secundarias al consumo de marihuana, pero en la inmensa mayoría de las ocasiones son pasajeras. Si las notás, no te asustes, dejá de fumar, relajate y espera con tranquilidad a que vayan desapareciendo.
  • Si algún amigo sufre un “mal viaje”, tranquilizalo, tratalo con dulzura mientras se le pasa. Si se encuentra aterrorizado, se siente perseguido o con pánico, mantené la calma, llevalo a un lugar relajado y tranquilizalo. Tratalo con afecto, evitando comentarios de mal gusto o gestos que pueda interpretar como una amenaza. Dale la seguridad de que poco a poco se va a mejorar se le va a pasar la sensación desagradable. Si aumenta la agitación o el delirio paranoico de forma preocupante, buscá a un médico u otro técnico especialista.

El tabaquismo es la adicción al tabaco provocada, principalmente, por uno de sus componentes activos, la nicotina; la acción de dicha sustancia acaba condicionando el abuso de su consumo. El tabaquismo es una enfermedad crónica sistémica perteneciente al grupo de las adicciones y está catalogada en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales DSM-IV de la american psychiatric Association. Actualmente se cree la causa principal mundial de enfermedad y mortalidad evitable. Se considera una enfermedad adictiva crónica con posibilidades de tratamiento.

Según la Organización Mundial de la Salud el tabaco es la primera causa de enfermedad, invalidez y muerte prematura del mundo. En Europa el tabaquismo provoca cada año 1,2 millones de muertes. Está directamente relacionado con la aparición de 29 enfermedades, de las cuales 10 son diferentes tipos de cáncer, y es la principal causa del 95% de los cánceres de pulmón, del 90% de las bronquitis y de más del 50% de las enfermedades cardiovasculares. En España cada año mueren más de 50.000 personas debido al consumo de tabaco, más que por los accidentes de tráfico y el consumo de todas las drogas ilegales juntos.

El fumar puede ser el causante de varias enfermedades, como el cáncer de pulmón, la bronquitis tipo R2, el enfisema pulmonar (perforación de los pulmones), y un tipo de gripe dañina por la cual el cerebro puede absorber el agua que ingerimos.

El tabaquismo es reconocido desde hace varios años como un problema de salud pública, debido a que los daños a la salud asociados al consumo del tabaco causan más de medio millón de muertes en el continente americano. El fumar es la causa más frecuente de muertes que pueden evitarse. Según los últimos informes, cientos de miles de personas mueren anualmente de forma prematura debido al tabaco. Estudios recientes indican que la exposición al humo de los cigarrillos fumados por otra gente y otros productos del tabaco, producen al año la muerte de miles de personas que no fuman Pese a estas estadísticas y a numerosos avisos sobre los peligros de fumar, millones de adultos y adolescentes siguen fumando. De todos modos se están haciendo progresos: cada día son más las personas que dejan de fumar.

En el año 2004, la Organización Mundial de la Salud estimaba en 4,9 millones el número de muertes anuales relacionadas con el consumo de tabaco. Pese a existir una probada relación entre tabaco y salud, esto no impide que sea uno de los productos de consumo legal que puede matar al consumidor asiduo.

Fumar un sólo cigarrillo da lugar a una elevación del ritmo cardíaco, la frecuencia respiratoria y la tensión arterial. El humo produce una reacción irritante en las vías respiratorias. La producción de moco y la dificultad de eliminarlo es la causa de la tos. Debido a la inflamación continua se produce bronquitis crónica. También produce una disminución de la capacidad pulmonar, produciendo al fumador mayor cansancio y disminución de resistencia en relación a un ejercicio físico.